LA PRIMERA VEZ EN EL DENTISTA

El refrán “La primera impresión es la que cuenta” cobra muchísima importancia si se trata de la primera visita al dentista.

Os daré algunos consejos y pautas para que su primera vez en el dentista resulte una experiencia divertida, agradable y ¡hasta que quieran repetir!

Primera visita en torno al primer cumpleaños

Insistimos siempre en que la primera visita sea entorno al primer cumpleaños ( sí, sí, cuando cumpla 1 año) porque es el mejor momento para informaros acerca de lo que va a ir sucediendo en la boca de vuestro bebé ( erupción de los primeros dientes, por ejemplo), síntomas normales ( babeo, necesidad de metérselo todo en la boca) y de los cuidados que debéis de tener en cuanto erupción en sus primeros dientes.


Esta sí es la PREVENCIÓN, así en mayúsculas. La visita será corta, enfocada sobre todo a explicaros a vosotros y la exploración del niño es rápida e indolora.

La primera experiencia es muy importante

Cuando acudís con vuestro hij@ porque se queja de dolor, no quiere comer, le veis un flemón o un agujero en una muela, debemos procurar que la experiencia del niñ@ sea lo más positiva posible. De ahí que NO solamos hacer tratamientos INVASIVOS en la primera cita, a no ser que sean de urgencia ( como un traumatismo, por ejemplo).


No es que no queramos tratar al niñ@, ¡¡¡al contrario!!! Queremos hacerlo en un ambiente que para él/ella resulte seguro y agradable y para ello necesitamos crear un vínculo de confianza que puede llevarnos una o dos citas más de DESINSIBILIZACIÓN.


Lo fundamental para que vuestro hij@ venga al dentista tranquilo y confiado se resume en 3 puntos:

1. SIN SUSTOS

NO asustes ni mientas al niñ@. Vuestra experiencia no tendrá seguramente nada que ver con la que va a experimentar el/ ella. Deja que seamos NOSOTRAS las que le contemos qué va a pasar, cómo y porqué. Tenemos un lenguaje adaptado a su imaginación para que ese vínculo de confianza se vaya forjando poco a poco. Es tan fácil como decirle: “yo no soy dentista, pero vamos a escuchar qué opina la doctora de esto y luego decidimos”.

2. VISITAS CORTAS

La visita será muy corta con tu hij@. Mucho. Tal vez dure 5 minutos y nos limitemos a inspeccionar y hacer unas “fotos” (rx) de su boca, si lo vemos conveniente. Hay niños con los que podemos avanzar más en la primera cita y otros que menos. Lo importante es respetar el ritmo que requiera cada peque y por supuesto no presionar ni hacer nada que resulte desagradable o negativo. Se trata de crear una experiencia que les sorprenda por divertida.

3. REFUERZO POSITIVO

Por tu parte y por la nuestra. Tu apoyo y tu cariño son de gran ayuda. Frases como: “Qué bien abres la boca, qué bonitos son tus dientes, me alucina cuánto rato aguantas con la boca abierta…” que no hagan referencia a que ha superado un miedo (no le demos a entender que es normal tenerle miedo al dentista!!), sino a que tiene una capacidad enorme de ayudarme en mi trabajo y va a ser facilísimo cuidar de sus dientes.


#paranoolvidar


1. Tráenos a tu peque lo antes posible. La PREVENCIÓN empieza desde el 1r año de vida.

2. No permitas que tu experiencia condicione la de tu hij@. Las cosas han cambiado mucho desde que eras pequeño, y en el dentista también. Eres su espejo y su refugio. Tu tranquilidad es importante para él y su actitud frente a la cita.

3. Sabemos hacer que la experiencia resulte divertida, agradable y tu hij@ normalice sus visitas al dentista. ¡¡Incluso que quiera repetir!!

4. Un niño sin miedo al dentista será un adulto con la boca sana.


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© 2020 Esmeralda Herrero